Recientemente hemos asistido a la agonía pública de la ex-gran hermana inglesa Jade Goody, que vendió sus últimos meses de vida antes de que un abrasivo cáncer acabara con ella la semana pasada. Independientemente de que fuera un hecho explotado por los medios ingleses a los que vendió la exclusiva (sin entrar a valorar las motivaciones de la propia
Parafraseando el eslogan favorito de los “grandes hermanos” televisivos que reza “la vida en directo”, ahora resulta que el eslogan que más vende es “la muerte en directo”. Y este hecho puede abrir una caja de pandora espeluznante, un nuevo filón aterrador que los medios pueden utilizar, una vez que saben que el morbo extremo que supone una agonía en directo es la nueva gallina de los huevos de oro.
No me sorprendería ver dentro de unos años, que se introduzcan ‘realities’ que emulen a la macabra saga cinematográfica ‘Saw’ en los que los concursantes tengan que pugnar por ver quien sale vivo de un evento ‘circense’. Suena muy exagerado (y lo es), pero sólo harían falta candidatos dispuestos a cualquier cosa por sus 15 minutos de fama (y bien sabemos que los hay…), y acallar las voces críticas que saldrían al paso… pero al tiempo. De hecho ya existe un ‘reality’ que se llama ‘Supervivientes’; sólo es cuestión de darle una vuelta de tuerca más, dejar algo al azar, y el espectáculo está servido.
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